En 2009 durante mi intercambio en Wollongong hice un viaje con unos amigos a Melbourne y sus alrededores. En el camino de regreso de Phillip Island a Melbourne, sin haber desayunado, pasamos un letrero de una granja/café que decía: “vale la pena la vuelta en U”. Como era de esperarse entre el hambre y la mercadotecnia, caí y me di la vuelta en U. El lugar era una pequeña casa (que era el café), un corral con ovejas, cabras, becerros, etc. y un granero. Inmediatamente nos le dejamos ir al corral, al que podías entrar sin ningún problema y jugar con los animales.

Las ovejitas de la granja queriendo comerse mi pantalón.
Las ovejitas de la granja queriendo comerse mi pantalón.

Después de empuercarnos un poco nos fuimos a desayunar. Yo decidí desayunar una enorme rebanada de pay de limón con una igualmente enorme malteada de mango. ¡Y oh sorpresa! El pay era la cosa más deliciosa que he probado hasta ahora. Los años pasaron y siempre quedó en mi mente que si volvía a Australia iría a buscar la granja y comer ese delicioso pay. 5 años después me encuentro más cerca que nunca, viviendo en Melbourne.

Melbourne enamora.
Melbourne enamora.

Como siempre después de al rededor de 26 horas de viaje y paradas intermedias llegamos totalmente muertos, pero afortunadamente el buen Jimmy pudo proveernos de un increíblemente fresa lugar para quedarnos durante una semana. ¡Y totalmente gratis! Las primeras semanas fueron totalmente de turisteo en la ciudad, sin preocupación alguna, como vacaciones. Y después vino lo bueno, el estrés de buscar dónde vivir en esta grandiosa ciudad. Las rentas aquí son extremadamente caras y todos los lugares están increíblemente competidos. Todo mundo quiere el lugar más barato y cercano a la universidad… Cosa que no existe. Estando al borde de ser vagabundo la suerte se puso de mi lado, o mejor dicho Jimmy me salvó el pellejo de nuevo. Afortunadamente el otro cuarto que se iba a ocupar en el lugar que encontró para vivir no se ocupó y caí ahí.

Donde la magia sucede.
Donde la magia sucede.

Ya casi a dos meses de estar viviendo por acá me doy el tiempo de compartir un poco la aventura. Entre que no tenía computadora, y que cada vez tengo menos tiempo (eventualmente escribiré sobre eso), no había ni subido una foto decente de por acá. Pensando al respecto decidí usar el Séptimo Bit para escribir sobre lo que se me ocurra en vez de nada más de videojuegos, ya que ni si quiera tengo tiempo suficiente para jugar. Así que el espacio será aprovechado de buena manera, como un espacio para compartir pensamientos, historia, opiniones, crónicas, y demás sobre lo que sea que se me ocurra. Y de misma manera queda abierto para todos los demás contribuyentes del blog para alimentarlo.

Nunca puede faltar la "selfi pal feis".
Nunca puede faltar la “selfi pal feis”.
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